Apaguemos el motor

Por Federico Cartín Arteaga, Economista y Máster en Planificación Urbana
Principal y Co-Fundador, SUM Consulting

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Costa Rica ha sido un país pionero y progresivo en iniciativas de conservación ambiental. Contar con más de un 26% del territorio protegido naturalmente es fuente de orgullo nacional y parte de nuestra identidad cultural. Loscostarricenses somos conscientes que proteger nuestra naturaleza es un imperativo para palear el cambio climático y para la sobrevivencia de nuestro hábitat humano.

Hemos dejado de ver nuestra naturaleza solo como una fuente de ingresos y divisas al país. Nuestra política gubernamental ha sido consistente con esa cosmovisión,dando a luz a diversas políticas y tratados internacionales. De esa misma visión se desprende nuestra histórica y constante inversión en fuentes de energía renovable: piedra angular de nuestro desarrollo.

Pero queda mucho por hacer, en particular en nuestras áreas urbanas y la Gran Área Metropolitana que concentra más de la mitad de la población nacional. Y algunas de ellas pueden ser sencillas: como apagar el motor.

Apaguemos el Motor. En muchas ciudades del mundo existen los no idle zones o “zonas libres de emisiones” en escuelas, hospitales, edificios de gobierno, parques nacionales y espacios públicos. Esta política pública es sencilla: si se va a estacionar a esperar frente a un edificio o puntos de encuentro, debe apagarse el motor si se va a estar detenido por más de un minuto.

Según el Departamento de Energía de EEUU, cada litro de gasolina emite 2.4 kilogramos de dióxido de carbono. Claramente, esto es superior con automóviles más viejos y en particular con camiones de reparto o buses. El impacto positivo en establecer estas zonas no es solo ambiental sino que tiene múltiples aristas e impactos a nivel macro y microeconómico.

Beneficios. Desde el punto de vista de salud, la implementación de esta política reduce la inhalación de gases tóxicos - particularmente dañinos para niños, personas mayores y/o enfermas- lo que conlleva a una reducción en la factura de nuestro sistema de salud por problemas bronco respiratorios. 

Para una organización o familia, la práctica conlleva a ahorros significativos y eficiencias tremendas. Pese a la creencia popular, apagar y prender el motor ahorra máscombustible que dejarlo encendido. El mismo Departamento de Energía estima que un automóvil gasta más de 1 litro de gasolina por hora y un camión de reparto casi 4 litros.

Estudios indican que un camión de 6 cilindros puede ahorrar hasta $1,600 anuales en su factura de hidrocarburos (según el precio del petróleo y el tiempo de emisión). Cumulativamente, si una flotilla de 10 camiones de tamaño medio permanece 10 minutos encendido, utilizando 1.9 litros por hora, y el costo de la gasolina es de 575 colones ($1.08), el costo de andar el motor sin destino asciende a cerca de $12,312 anuales.

Y si pensamos a nivel macroeconómico, su incidencia en nuestra factura petrolera puede ser monumental. ¡Qué manera más fácil de reducir un problema colectivo!

En marcha. En meses recientes, escribí a la administración de Plaza Antares en Barrio Dentexponiéndoles este tema. En cuestión de una semana, sus dueños habían aprobado para que Plaza Antares se convirtiera en zona libre de emisiones (probablemente la primera en el país). Colocaron rótulos al frente del edificioy en el área de carga de suplidores. Y además, giraron instrucciones a su personal de seguridad y mantenimiento para que se salvaguarde la práctica.

Esta iniciativa voluntaria de Plaza Antares es realmente inspiradora y es prueba de lo fácil que es hacer esto. Con este ejemplo de responsabilidad ciudadana, cívica y ambiental de este centro comercial, hago un llamado a los centros comerciales, a las cámaras empresariales, parques nacionales, escuelas, colegios y al Gobierno de la República para que instituyan zonas libres de emisión.Nuestros hijos merecen heredar una mejor Costa Rica.

 Publicado en La Nación, Domingo 24 de Mayo, 2015